Quiénes somos
Una comunidad para las dos mitades.
Mizpa empezó con una historia: la de alguien que huía y la de quien se quedó a su lado. Pero ya no es la historia de una sola persona. Es una comunidad que se construye con muchas: las vivencias, los relatos y las preguntas de quienes viven una adicción y de quienes los aman.
Por eso aquí hablamos en nosotros. Nadie es el ejemplo. Cada historia vale.
El nombre
Hace miles de años, dos personas que iban a separarse dijeron una palabra: Mizpa. «Que Dios vele entre tú y yo mientras estemos lejos». Con el tiempo esa palabra se grabó en medallas partidas en dos. Cada uno se llevaba una mitad.
Nuestra historia tiene fe. Nuestra puerta no la exige.
Lo que creemos
- Lo que se consume no es la huida. El trago, las drogas o el juego son el con qué. La huida es el de qué.
- Nadie es adicto de por vida: una adicción no es todo lo que eres. Se puede volver, y muchas veces volver necesita ayuda por un buen tiempo.
- La recaída no es el final del camino. Es un lugar desde donde también se vuelve.
- Quien se queda no lo causó y no lo puede curar. Pero cómo acompaña sí cambia el camino.
- Es una misma historia con dos verdades. Los dos tienen razón, cada uno desde su lado. Y entender no es excusar el daño.
- Nadie tiene que poder solo. Ni el que huye ni el que se queda.
Lo que no somos
Mizpa acompaña. No es tratamiento ni terapia, no diagnostica y no reemplaza a un profesional. Cuando algo es clínico, ellos van primero y nosotros ayudamos a llegar.
Nunca prometemos una cura. Nunca usamos el miedo ni la culpa. Nunca contamos la historia de nadie sin su permiso.
Tampoco somos para las emergencias. Si hay violencia, riesgo físico, síntomas al dejar de consumir o alguien que ya no sostiene su vida, la ayuda profesional va hoy. Aquí están las líneas de ayuda.
Escríbenos
Si quieres contarnos tu historia, hacer una pregunta o simplemente decir que llegaste, aquí estamos.
hola@mizpacomunidad.org