Me estoy quedando
Para quien ama a alguien con una adicción.
Todos te preguntan por la otra persona. Casi nadie te pregunta por ti. Esta página es para ti.
Y si ya te fuiste, o necesitas tomar distancia, esta puerta también es tuya. Quedarte no te obliga a convivir con el daño. A veces quedarse es quedarte contigo.
Donde leas «él», pon el nombre que vive en tu casa. Puede ser tu esposo, tu hija, tu mamá, tu hermano.
Si hoy hay violencia en tu casa o alguien corre peligro, ve primero a las líneas de ayuda. Lo demás puede esperar.
¿Esto es para mí?
Marca las que te pasan. Responde en silencio: nada de esto se guarda ni se envía.
Si marcaste una o más, esta puerta es para ti.
Quedarte no es aguantarlo todo
Te dijeron que si lo amas, te quedas. Y te quedaste. Pero nadie te dijo qué hacer con la tercera mentira de la semana.
Quedarse no es callar. No es tapar. No es pagar lo que él rompió. Quedarse es decir: aquí estoy. Y también: hasta aquí.
Un límite no es un castigo. Es lo único que te deja quedarte sin desaparecer.
Cuatro frases para quien se queda:
- No lo causé.
- No lo puedo curar.
- Cómo acompaño sí cambia el camino.
- Hoy me quedo conmigo.
Un regalo para hoy
Lo que nadie te dijo sobre quedarte. Doce páginas que se leen en diez minutos: siete cosas que a muchos de nosotros nadie nos dijo a tiempo, y un primer paso que puedes dar hoy.
- No lo causaste
- La botella es humo. El fuego está debajo
- Sus promesas son sinceras. Y no alcanzan
- El peor momento para hablar es cuando lo descubres
- Vigilar te calma a ti. A él no lo frena
- Un límite no es una amenaza
- Tú tampoco puedes solo
Es gratis y no te pide el correo. Es tuya y la puedes regalar: la dirección corta es mizpacomunidad.org/quedarte
Un libro para quien se queda
Estamos terminando un libro para quien se queda, y preparando encuentros para quienes acompañan. Si quieres que te avisemos cuando estén listos, escríbenos.
Quiero que me avisenLa otra mitad
Y si la persona que amas quiere algo para ella, también tiene su puerta.
Estoy huyendo